Fisioterapia en pacientes de UCI con traqueostomía: guía completa basada en la evidencia
Introducción
La fisioterapia en la Unidad de Cuidados Intensivos (UCI) no consiste únicamente en mover a un paciente encamado. En una persona con insuficiencia respiratoria, ventilación mecánica y una traqueostomía, cada intervención debe responder a una pregunta clínica concreta: ¿qué limita hoy la respiración, la movilidad o la capacidad para recuperar independencia, y qué puede hacerse sin aumentar un riesgo innecesario? Esta forma de trabajar permite integrar valoración respiratoria, manejo de secreciones, posicionamiento, movilización y entrenamiento funcional.
La traqueostomía cambia la vía de entrada del aire y puede modificar la humidificación, la tos, la comunicación y la mecánica respiratoria. Sin embargo, tener una cánula no significa que el paciente deba permanecer inmóvil ni que todas las personas necesiten las mismas técnicas. El estado hemodinámico, el nivel de conciencia, la ventilación, la cantidad de secreciones, la fuerza muscular y la tolerancia al esfuerzo determinan qué intervención es apropiada en cada momento.
La evidencia reciente mantiene un principio importante: la rehabilitación debe ser progresiva e individualizada. Una guía internacional publicada en 2024 sobre posicionamiento y movilización en pacientes críticos desarrolló recomendaciones a partir de revisiones sistemáticas y ensayos clínicos, mientras que guías de fisioterapia en cuidados intensivos respaldan la movilización temprana estructurada en adultos críticos seleccionados. Esto no significa movilizar a todos de la misma manera, sino establecer objetivos, comprobar seguridad y aumentar la carga cuando el paciente responde adecuadamente.
¿Qué es una traqueostomía y qué cambia en el paciente?
La traqueostomía es una abertura creada quirúrgicamente o mediante una técnica percutánea en la tráquea para colocar una cánula que mantenga una vía aérea directa. Puede utilizarse por diferentes motivos: ventilación mecánica prolongada, dificultad para proteger la vía aérea, obstrucción de la vía aérea superior o necesidad de facilitar el manejo de secreciones. La indicación concreta y el tipo de cánula condicionan el plan de rehabilitación.
Desde el punto de vista fisiológico, el aire puede dejar de recorrer las estructuras superiores que normalmente contribuyen a calentarlo y humidificarlo. Además, la presencia de una cánula y, en determinadas circunstancias, de un balón inflado puede afectar la fonación y la capacidad de generar una tos eficaz. Por ello, el equipo debe conocer si la cánula tiene balón, si está conectada a ventilación, si el paciente respira espontáneamente y qué sistema de oxigenoterapia está utilizando.
Una traqueostomía no equivale por sí sola a insuficiencia respiratoria permanente. Algunos pacientes progresan hacia respiración espontánea, toleran periodos sin ventilador y posteriormente pueden iniciar un proceso de decanulación. Otros requieren soporte durante más tiempo. La fisioterapia acompaña ese proceso mediante objetivos funcionales y respiratorios, pero las decisiones sobre cambios de cánula, manejo del balón y decanulación corresponden al equipo clínico responsable.
Objetivos de la fisioterapia en UCI
Los objetivos pueden dividirse en cuatro grandes áreas. La primera es respiratoria: favorecer una ventilación adecuada, optimizar la posición, facilitar la movilización de secreciones cuando realmente están retenidas y contribuir a recuperar una tos funcional. La segunda es musculoesquelética: limitar el deterioro asociado a la inmovilidad, preservar amplitud de movimiento y reducir la pérdida de fuerza.
La tercera es funcional. El objetivo no debería quedarse en que el paciente tolere una sesión, sino avanzar hacia actividades con significado: cambiar de posición, sentarse, mantenerse de pie, transferirse a una silla y caminar cuando sea seguro. La cuarta es la preparación para etapas posteriores, incluyendo educación, coordinación con enfermería y medicina, y adaptación del programa a la evolución respiratoria.
El éxito tampoco se mide únicamente por una saturación de oxígeno estable. Una sesión puede ser útil porque el paciente consiguió sentarse durante unos minutos, participó activamente, realizó una tos más eficaz o toleró una menor asistencia. Las variables clínicas deben interpretarse junto con la función.
Valoración fisioterapéutica antes de intervenir
Antes de comenzar se revisan el diagnóstico médico, motivo de ingreso, soporte ventilatorio, dispositivos conectados, nivel de conciencia, sedación, analgesia y restricciones específicas. También se observa la respuesta respiratoria en reposo: frecuencia respiratoria, patrón ventilatorio, saturación de oxígeno, signos de aumento del trabajo respiratorio y, cuando están disponibles, gases arteriales y otros datos relevantes.
En una persona con traqueostomía es especialmente importante observar la presencia de secreciones visibles, ruidos respiratorios, cambios recientes en la resistencia de la vía aérea, eficacia de la tos y necesidad de aspiración. La aspiración no debe convertirse en una rutina automática. La guía de la American Association for Respiratory Care señala indicadores clínicos como secreciones visibles, ruidos respiratorios compatibles, cambios en la onda del ventilador y deterioro de la oxigenación para valorar la necesidad de aspiración.
La valoración cardiovascular incluye frecuencia cardiaca, presión arterial, ritmo cuando sea relevante y respuesta previa a movilizaciones. Neurológicamente se revisan nivel de alerta, capacidad de seguir instrucciones, fuerza disponible y presencia de delirium o alteraciones que puedan comprometer la seguridad. Finalmente, se examina la capacidad funcional: movilidad en cama, control de tronco, sedestación, fuerza de miembros y tolerancia a tareas sencillas.
Manejo de secreciones: cuándo tiene sentido
Las secreciones retenidas pueden aumentar la resistencia de la vía aérea y dificultar la ventilación, especialmente cuando la tos es débil. Sin embargo, no toda persona con traqueostomía necesita aspiración repetida. La práctica basada en evidencia favorece una indicación clínica, porque la aspiración puede producir hipoxemia transitoria, tos intensa, traumatismo de mucosa, cambios hemodinámicos y otros eventos adversos.
La guía AARC de aspiración de vía aérea artificial recomienda realizar preoxigenación en adultos y niños antes de la aspiración, evitar de forma general la instilación rutinaria de solución salina y limitar la duración de la aspiración a un máximo de 15 segundos por procedimiento. También señala que los sistemas abiertos y cerrados pueden utilizarse en adultos según el contexto. Estas recomendaciones deben aplicarse dentro de los protocolos del hospital y por personal entrenado.
En fisioterapia, las técnicas de higiene bronquial deben seleccionarse según el problema. Si el paciente puede generar una tos eficaz, enseñar y facilitar la tos puede ser más razonable que realizar procedimientos invasivos repetidos. Si existe debilidad marcada, secreciones espesas o incapacidad para expulsarlas, puede ser necesario coordinar técnicas de movilización de secreciones con enfermería y terapia respiratoria.
Posicionamiento: una intervención sencilla, pero clínica
La posición modifica la distribución de la ventilación, la comodidad, la capacidad de movilizar secreciones y la facilidad para realizar actividades. En UCI, cambiar de posición también ayuda a limitar los efectos de la inmovilidad. No existe una postura universal que sea mejor para todos; la elección depende del objetivo y de la condición del paciente.
La elevación del tronco puede mejorar el confort respiratorio en determinados pacientes y facilitar actividades como la alimentación o la comunicación. Los cambios laterales pueden utilizarse para distribuir cargas y trabajar la movilidad. En pacientes con indicaciones específicas, las posiciones terapéuticas deben seguir protocolos médicos y de enfermería, especialmente si existe inestabilidad hemodinámica, lesión neurológica, cirugía reciente o dispositivos que limiten el movimiento.
Las guías actuales sobre posicionamiento y movilización en críticos resaltan la necesidad de valorar indicaciones, contraindicaciones y respuesta individual. El objetivo no es mantener al paciente en una postura durante un tiempo arbitrario, sino usar el posicionamiento como parte de una estrategia funcional y respiratoria.
Movilización temprana: de la cama a la función
La movilización temprana busca evitar que el periodo crítico se convierta en un periodo prolongado de inactividad. Puede comenzar con movimientos activos o asistidos en cama, progresar a sedestación, bipedestación y, cuando corresponde, marcha. En pacientes con ventilación mecánica o traqueostomía, la presencia de dispositivos aumenta la complejidad, pero no elimina automáticamente la posibilidad de movilizar.
Una recomendación internacional publicada en 2024 plantea un enfoque diferenciado para la movilización temprana y considera la posibilidad de iniciarla precozmente en pacientes seleccionados. Una guía de rehabilitación en UCI publicada más recientemente también respalda protocolos estructurados y progresivos de movilización temprana frente al cuidado habitual, con una certeza de evidencia entre baja y moderada según el resultado evaluado.
La progresión puede organizarse en niveles. Primero, participación activa en cama: flexión y extensión de extremidades, puentes si son apropiados y control de tronco. Segundo, sedestación al borde de la cama con asistencia. Tercero, transferencia a silla. Cuarto, bipedestación con apoyo. Quinto, pasos y marcha. El salto entre niveles no debe hacerse por calendario, sino por capacidad y seguridad.
Durante la movilización, el fisioterapeuta observa síntomas, saturación, frecuencia respiratoria, frecuencia cardiaca, presión arterial y nivel de esfuerzo. Si aparece deterioro clínico significativo, se reduce la carga o se detiene la actividad. La coordinación con enfermería es esencial para asegurar líneas, drenajes, catéteres y la cánula de traqueostomía.
Ejercicio terapéutico y debilidad adquirida en UCI
La debilidad asociada a la enfermedad crítica puede aparecer por la combinación de inflamación sistémica, inmovilidad, sedación, alteraciones nutricionales, ventilación prolongada y otros factores. Su expresión funcional puede ser evidente incluso cuando la enfermedad respiratoria principal empieza a mejorar. Por eso, la recuperación no termina cuando el paciente deja el ventilador.
El ejercicio debe adaptarse a la capacidad actual. En una persona muy débil, diez repeticiones de un movimiento contra gravedad pueden ser excesivas, mientras que varias repeticiones asistidas pueden ser apropiadas. En otro paciente, el reto puede ser mantenerse de pie durante un periodo breve. La dosis debe definirse por intensidad, volumen, frecuencia y respuesta, igual que en otros programas de rehabilitación.
La evidencia disponible no justifica una única receta de ejercicios para todos los pacientes críticos. La guía reciente de rehabilitación en UCI recomienda la movilización temprana estructurada y, en adultos ventilados con destete difícil o prolongado, considera el entrenamiento de músculos inspiratorios en lugar del cuidado habitual. En cambio, no recomienda asumir que el entrenamiento inspiratorio debe utilizarse de forma rutinaria en todos los pacientes durante un destete simple.
Desconexión del ventilador y preparación funcional
La liberación de la ventilación mecánica depende de múltiples factores: resolución o mejoría de la causa inicial, intercambio gaseoso, estabilidad cardiovascular, estado neurológico, capacidad para respirar espontáneamente y manejo de secreciones. Una traqueostomía puede facilitar determinadas etapas del proceso, pero no significa que el destete sea automático.
La fisioterapia puede contribuir desde el punto de vista funcional y respiratorio: mantener movilidad, mejorar fuerza, favorecer una tos eficaz, entrenar tolerancia al esfuerzo y ayudar al paciente a recuperar confianza. La AARC dispone de una guía clínica específica de 2024 sobre pruebas de respiración espontánea y liberación de la ventilación mecánica, lo que refuerza la importancia de utilizar criterios protocolizados en lugar de decisiones aisladas.
Cuando el paciente tolera periodos de respiración espontánea, el equipo puede aumentar progresivamente la participación funcional. La comunicación entre fisioterapia, terapia respiratoria, enfermería y medicina evita que el paciente sea sometido a esfuerzos incompatibles con su estado.
Seguridad: cuándo reducir o detener una sesión
La seguridad debe prevalecer sobre completar una rutina. Antes de movilizar se revisan estabilidad respiratoria y cardiovascular, nivel de conciencia, presencia de sangrado, dolor no controlado, restricciones quirúrgicas, fracturas o lesiones neurológicas. También se comprueba que la cánula esté correctamente asegurada y que las conexiones permitan el movimiento previsto.
Durante la sesión deben vigilarse cambios importantes en la saturación, aumento marcado del trabajo respiratorio, alteraciones del ritmo cardiaco, hipotensión o hipertensión significativa, deterioro del nivel de conciencia, dolor intenso, cianosis o cualquier signo que el equipo considere alarmante. Los umbrales exactos dependen del paciente y del protocolo institucional; no existe un único número válido para todas las UCI.
Si el paciente presenta una respuesta inesperada, detener la actividad no significa que la rehabilitación haya fracasado. La información obtenida permite ajustar la siguiente sesión. En UCI, una intervención de calidad es aquella que produce una carga útil dentro de un margen de seguridad razonable.
Errores frecuentes en la fisioterapia del paciente con traqueostomía
Un error es aplicar la misma rutina a todos los pacientes. Otro es aspirar secreciones por horario sin valorar si existen indicaciones clínicas. También es problemático considerar la movilización como una actividad independiente de la ventilación, ignorando la respuesta respiratoria durante el esfuerzo.
Otro error frecuente es avanzar demasiado rápido porque los signos vitales parecen estables. La estabilidad en reposo no garantiza que el paciente tolere ponerse de pie. La capacidad funcional debe probarse de manera progresiva. En el extremo contrario, mantener al paciente inmóvil durante días por temor a los dispositivos también puede aumentar el deterioro físico.
Finalmente, no debería evaluarse el resultado solo al terminar la sesión. Es útil registrar qué actividad realizó, cuánto apoyo necesitó, qué síntomas aparecieron y cuánto tardó en recuperarse. Esa información permite comparar sesiones y tomar decisiones clínicas más precisas.
Ejemplo de progresión práctica
Un paciente adulto con traqueostomía, ventilación parcial, debilidad generalizada y secreciones moderadas puede comenzar con una valoración respiratoria y funcional. Si está estable, la primera meta podría ser participar activamente en movimientos de extremidades y mantener sedestación con asistencia. El objetivo no sería completar una cantidad fija de repeticiones, sino observar tolerancia y calidad del movimiento.
En una segunda etapa, si la respuesta es favorable, puede practicarse sedestación más activa, transferencia a silla y ejercicios contra gravedad. En una tercera etapa, puede introducirse bipedestación con apoyo y posteriormente pasos cortos. Cada avance debe comprobarse mediante la respuesta clínica y la capacidad de recuperar el estado basal después del esfuerzo.
Este ejemplo no es una prescripción universal. Un paciente con shock, hipoxemia grave, arritmias inestables, lesión neurológica aguda u otra condición crítica puede requerir una estrategia completamente diferente. La utilidad del esquema está en mostrar cómo se construye una progresión, no en convertirla en una receta.
Preguntas frecuentes
¿Una persona con traqueostomía puede caminar? Sí, algunos pacientes pueden caminar cuando su condición clínica, soporte ventilatorio y capacidad funcional lo permiten. La traqueostomía no constituye por sí sola una prohibición de caminar; la movilización debe planificarse y supervisarse.
¿La aspiración debe hacerse siempre antes de la fisioterapia? No necesariamente. Debe valorarse si existen signos de secreciones retenidas o una indicación clínica. Aspirar de manera innecesaria puede generar efectos adversos.
¿Todas las personas con traqueostomía necesitan ejercicios respiratorios? No. Los ejercicios deben responder a una limitación identificada. Un programa individualizado evita intervenciones innecesarias y permite concentrar los recursos en los problemas relevantes.
¿Cuándo debe suspenderse una movilización? Cuando aparecen cambios clínicos relevantes, síntomas importantes o una respuesta que supera los límites de seguridad establecidos por el equipo. La decisión debe considerar el estado basal y los protocolos de la unidad.
Conclusión
La fisioterapia del paciente con traqueostomía en UCI exige mucho más que conocer técnicas respiratorias. Requiere interpretar el estado clínico, seleccionar intervenciones con un objetivo definido, vigilar la respuesta y avanzar hacia la función cuando sea posible. El manejo de secreciones debe basarse en indicaciones clínicas; la movilización debe ser progresiva; el entrenamiento respiratorio debe reservarse para pacientes en quienes aporte un beneficio razonable; y la coordinación multidisciplinaria debe acompañar cada etapa.
La evidencia contemporánea favorece una rehabilitación estructurada, temprana y adaptada al paciente, pero también muestra que la calidad de la intervención depende de la selección. Una buena fisioterapia en UCI no consiste en hacer más técnicas, sino en elegir mejor qué hacer, cuándo hacerlo y cuándo detenerse.
Checklist de valoración antes de movilizar
Antes de una sesión, el equipo puede comprobar cinco dominios: respiratorio, cardiovascular, neurológico, musculoesquelético y dispositivos. En el dominio respiratorio se revisan oxigenación, frecuencia respiratoria, trabajo ventilatorio y secreciones. En el cardiovascular se observa estabilidad hemodinámica y respuesta previa al esfuerzo. En el neurológico se comprueba alerta, colaboración y capacidad para seguir instrucciones. En el musculoesquelético se identifica fuerza, dolor, amplitud de movimiento y control de tronco. Finalmente se revisan cánula, ventilador, vías, drenajes y otros dispositivos que puedan condicionar la movilización.
| Área | Qué observar | Por qué importa |
|---|---|---|
| Respiratoria | SpO₂, frecuencia respiratoria, patrón, secreciones, tos | Permite estimar tolerancia al esfuerzo y necesidad de intervención respiratoria. |
| Cardiovascular | Frecuencia cardiaca, presión arterial y respuesta previa | Ayuda a identificar inestabilidad y ajustar la carga. |
| Neurológica | Alerta, delirium, fuerza, coordinación | Determina participación y seguridad durante transferencias. |
| Funcional | Movilidad en cama, sedestación, bipedestación | Define el punto de partida y el siguiente objetivo. |
| Dispositivos | Cánula, ventilador, vías, drenajes | Reduce el riesgo de tracción, desconexión o desplazamiento accidental. |
Qué dice la evidencia y qué todavía no sabemos
La literatura sobre rehabilitación en UCI ha avanzado, pero no todas las intervenciones tienen el mismo nivel de certeza. Las guías recientes apoyan la movilización temprana estructurada en pacientes seleccionados y el entrenamiento inspiratorio en determinados adultos con destete difícil o prolongado. Para otras técnicas, la evidencia puede ser heterogénea o depender de una población concreta. Por eso, un artículo responsable debe diferenciar entre una recomendación respaldada por una guía, un hallazgo de un estudio y una práctica basada principalmente en experiencia clínica.
También es importante no interpretar una recomendación como una obligación universal. Las guías se construyen para poblaciones y escenarios definidos, mientras que el paciente real puede presentar comorbilidades, restricciones quirúrgicas o necesidades que no estaban representadas en los estudios. La decisión clínica debe integrar evidencia, experiencia profesional, recursos disponibles y preferencias o capacidad del paciente.
Referencias científicas seleccionadas
- Schaller SJ, Scheffenbichler FT, Bein T, et al. Guideline on positioning and early mobilisation in the critically ill by an expert panel. Intensive Care Med. 2024;50:1211-1227. doi:10.1007/s00134-024-07532-2.
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- Rollinson TC. Appraisal of Clinical Practice Guideline: Australian Clinical Guideline for Physical Rehabilitation and Mobilisation in Adult Intensive Care Units: 2023. J Physiother. 2024;70(3):242.
- European Society of Intensive Care Medicine / European Respiratory Society. Recommendations for physiotherapy in critically ill adults and subsequent evidence updates.
- ASSOBRAFIR. Clinical practice guidelines in intensive care physical therapy: rehabilitation strategies in critically ill adults. PubMed record indexed 2026.
Nota editorial: Este contenido es educativo y no sustituye la valoración clínica. Los protocolos de cada UCI pueden establecer criterios adicionales.